miércoles, febrero 22, 2012

Informe de daños

A manera de columna escribo lo siguiente

En la oficina donde trabajo me piden un informe de los meses que pacientemente he laborado, le explico a mi jefe que en sí no he hecho nada, él me desmiente. Atiendo su aclaración, pero insisto, es que no he hecho nada. La computadora lo avala y la cárcel edificio también. Prácticamente he pasado de largo, sin relevancias qué comentar. Salvo que.

No, tampoco me he enamorado de Cesárea, pero me parece de lo más poético confesar que sí. No he escrito ningún libro, pero sí varias cartas (las cartas siempre son de amor, no hay forma de que hablen sobre otro tema). No he rescatado mundos ni concebido revoluciones, me he vendido a los gatos que recurren a mi casa en busca de mendrugos de pan y tragos de leche. No he saltado precipicios ni azotado monstruos. No he recibido impactos de bala ni he llenado mausoleos con bombas. No he pintado monalisas ni me he asomado al vientre de ningún hombre. No he tendido puentes como los de antaño ni he robado corazones para cocerlos a fuego vivo. No me he descubierto, sigo oculto hasta de los lobos. No he encontrado tesoros ni viajado kilómetros en el lomo de las ballenas. Tampoco me he hecho fusilar ni he tomado Zacatecas. Qué quieren que informe, si sólo he escrito líneas por donde no corren los ferrocarriles. No he asaltado bancos comandando pandas de poetas. No he capturado arcoíris ni he hecho aletear mariposas que causen huracanes. No he tratado siquiera de hundirme en el infierno ni tampoco he alcanzado ningún cielo. He rotundamente fracasado. Qué putas quieren que informe.